La belleza también está en el exterior

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Mientras tecleo en el ordenador estoy viendo cómo llueve fuera. Éste no está siendo un otoño fácil. Y el invierno, que está a punto de empezar, pinta parecido. Pero si una ventaja tiene esta época (además de las tardes de domingo de sofá y mantita), es que es una de las mejores para plantearse nuevos retos o cumplir con algún viejo propósito. Entre ellos siempre me ronda la idea de realizar algún tratamiento de belleza. Tengo amigas que en esta época del año se han sometido a un plan de ejercicios para sentirse mejor, y alguna se ha hecho una mamoplastia de aumento.

Tratar manchas

En mi caso, uno de mis mayores quebraderos de cabeza es el acné. Ya lo conté más de una vez por el blog y también en Instagram. El acné adulto es complicado y caprichoso. He aprendido a convivir con él, disfrutar de días mejores y de otros no tan buenos, pero siempre trato de investigar para encontrar una nueva forma de hacerle frente. El invierno es una época ideal para probar con tratamientos de láser, que pueden ayudar a reducir manchitas en la piel provocadas por el acné. También es una buena época para un peeling facial. Su misión: Iluminar, renovar y nutrir la piel. Es bueno para tratar cicatrices del acné o para suavizar líneas de expresión.

La medicina estética

Otra opción es la medicina estética. Este terreno dio pasos de gigante en los últimos años. Existen tratamientos casi futuristas que permiten mejorar la calidad de la piel, cirugías de las que se obtienen resultados naturales, que destacan la belleza de las personas. Ahí están las operaciones de aumento de pecho, aumentos de pecho sin ingreso hospitalario, que permiten la incorporación casi inmediata a la vida diaria.

Por suerte, la medicina avanzó en muchos terrenos, algunos tan necesarios y agradecidos como el de la reconstrucción de mama. Es casi inevitable no cruzarse con algún caso de cáncer de mama, una enfermedad que afecta a miles de mujeres en España. La reconstrucción es una parte del proceso a la que se enfrentan después de superar la enfermedad.

Hacer deporte

Uno de mis propósitos para 2020 (además de seguir viajando para contaros cosas nuevas en mi sección «Lost in»), pero que ya he empezado a aplicar ahora es beber más agua y hacer más ejercicio. Con el segundo reto estoy contenta: llevo ya varias semanas practicando de forma continuada bikram yoga. Los días grises y de lluvia me animan a meterme en la sala a 40 grados y a sudar durante 90 minutos mientras practico las 26 posturas de esta disciplina. Creo que todos tenemos que poner freno al sedentarismo, buscar un deporte que nos guste y ¡a disfrutar!. Y mi momento de reseteo empezó en 2019. En clase hay gente de todas las edades, de personas de 20 a mujeres de 60 y pico. El yoga no tiene edad. Cuando miro para las alumnas más veteranas siento envidia de la buena: me encantaría llegar así de estupenda a su edad. Está claro que la genética influye, y mucho, pero hay cosas que están en nuestra mano para sentirnos mejor. Entre ellas, el ejercicio.

Al final, la belleza es un equilibrio entre el bienestar interior y exterior de cada uno. Y tú, ¿tienes algún propósito para el nuevo año para sentirte mejor?

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