Oporto con otros ojos

lentillas

Hoy os voy a contar mi primera vez… con lentillas. Soy miope desde la universidad. Siempre me hizo gracia llevar gafas. De hecho, tengo una colección enorme de gafas graduadas y gafas de sol. Pero, de vez en cuando, también me gusta sentirme libre, bajar a la calle sin nada en la cara. Sobre todo en los viajes, cuando me encanta moverme sin preocupaciones, disfrutando de todo lo que me rodea. Así que en la última escapada a Oporto decidí dar un paso más: guardé en mi maleta una cajita de lentillas diarias. ¡Y os aseguro que la experiencia no pudo ser mejor!

Viajar sin preocupaciones

Creo que fue una de las mejores decisiones que pude tomar. Llevar las lentillas me dio libertad para ponerme otros complementos, como la diadema con brillantes que llevo en las fotos de hoy y que me gusta tanto. También me permitió disfrutar de la noche tranquilamente, pasear con las manos en los bolsillos del abrigo y dejarme querer por las calles de Oporto. Sin quitarme las gafas cada vez que entraba en un bar, sin que se me empañasen por culpa del frío. No entiendo cómo pude vivir tanto tiempo sin ellas. El mundo de las lentillas es amplio y ha avanzado mucho en los últimos años. Para muestra la variedad de lentes de contacto progresivas que existen, y cómo nos cambian la vida a las personas que tenemos problemas de visión. Para mí hay un antes y un después de este viaje a Portugal.

Y con la visión panorámica de todo lo que estaba ocurriendo en Oporto no se le escapó a mis ojos, y a mis lentillas, esta pared tan bonita de la zona de Cedofeita. Es mi barrio preferido de Oporto, como un mini Shoreditch en Portugal. Forma parte de la fachada del teatro Carlos Alberto, justo enfrente de Aduela taberna, muy recomendable. Estuvimos por la noche, tomando algo antes de cenar en uno de los restaurantes más bonitos de Oporto: Flow Restaurant. Y volvimos por la mañana, cuando la gente todavía dormía, para hacer las fotos que os enseño hoy. Repito vestido largo con forma de sudadera gigante y mi mega abrigo camel masculino.

La de Oporto fue la prueba de fuego definitiva para las lentillas y os aseguro que a partir de ahora serán un básico en mis maletas de viaje. ¡Espero no tardar mucho en volver a probarlas en un nuevo destino! ¡Besos y muchas gracias por vuestras visitas y comentarios! ¡Nos vemos mañana!

 

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