Lost in… Iceland. Día 3

Islandia

Todos los días que estuvimos en Islandia fueron especiales. Pero no sé por qué, este aún más. Lo recuerdo con mucha emoción. Puede que fuese por las foquitas que vimos en directo disfrutando en libertad. O por la puesta de sol más increíble que recuerdo nunca. Voy a empezar por el principio de nuestro tercer día de carretera en Islandia.

Un poco del oeste y para el Norte!!!

Ese día tenía muy clara la ruta, un poco de fiordos del oeste, muy poquito, y después para el norte. Salimos del hotel Hraunsnef Country Hotel muy temprano y nuestro siguiente objetivo era la terma de Gudrunarlaug. Esa era la idea, aunque los planes fueron cambiando por el camino porque, como podéis ver en las fotos, fue uno de los días más fríos en Islandia. Así que después de subir una montaña totalmente nevada y de llegar a la piscina natural de Gudrunarlaug, decidí que dejaba el baño para otra ocasión ;). Aprovechamos para ver un poquito del oeste. Lo recuerdo como una zona con mucho, mucho, mucho viento y donde prácticamente no había nada!! Os diré que casi ni encontramos un sitio donde tomarnos un café.

De allí enfilamos carretera N1 hasta la zona coste del norte. Y aquí empezó la gran aventura. Primero en el pueblo Hvammstangi, famoso porque a su costa llegan muchas, muchas, muchas foquitas. Después de tomar un café y un trozo de tarta de chocolate en Hladan Kaffeehaus (¡cómo están los dulces en Islandia!) nos metimos en un camino de piedras y baches hasta llegar al mejor punto para verlas en vivo y en directo.

Tardamos en llegar, pero mereció muchísimo la pena!!! Lo recuerdo como una de las grandes aventuras del viaje. No me podía creer que estuviesen delante de mi, tan tranquilas, bañándose, descansando en las rocas. Una maravilla de la naturaleza. Me emocioné tanto que me olvidé de que llevaba puesta la falda roja de cuadros, y cuando quise saltar un charco perdí un par de botones por el camino. Es lo que tiene, la naturaleza no entiende de modas.

Cascada y helado

El guía del pueblo de Hvammstangi nos recomendó parar en la cascada de Kolugljufur y allí nos fuimos. Muy bonita e imponente. Estaba atravesada por un mini puente de madera por al que a duras penas cabía un coche. Foto en la cascada y más carretera, más montañas solitarias, más casitas a los pies de picos nevados, más cambios de paisajes alucinantes. Y todo mientras conducíamos casi solos, cruzándonos con muy poquitos coches en la carretera, flipando con los cambios de luz, y viendo como el día pasaba y no se hacía de noche.

Y con la adrenalina a tope y después de muchos kilómetros de carretera llegamos a Akureyri. Justo en el momento oportuno de ver cómo los islandeses se tiraban en masa a la heladería más famosa de la ciudad, Brynja, a tomarse un helado de crema con toppings. Yo no daba crédito. Eran las once de la noche y había cola para comprarse un helado, ¡en Islandia! Dentro de la heladería, mucha gente joven, islandeses en chanclas de piscina y pantalones cortos. Otros que se bajaban en los coches para llevar para casa litros y litros de helado.

Yo me pedí uno de fresa con unas virutillas crujientes de chocolate. Estaba buenísimo y además… No se derretía!! Así que pude comerlo con gusto y hacerle todas las fotos que me dio la gana. Y cuando pensaba que el día no podía mejorar más me encontré con uno de los momentos más bonitos del viaje: la (no) puesta de sol de Akureyri. Los coches no dejaban de parar en lo alto de la carretera. Todo el mundo quería hacerle fotos a ese sol que parecía fuego cayendo sobre el horizonte. En serio, nunca vi una luz y una puesta de sol igual. Y eso que viví en directo la puesta de sol en Santorini, que dicen que es una de las más bonitas del mundo. Pero ese momento en Akureyri… Lo recordaré siempre.

Hora de llegada a los hoteles

Llegamos a nuestra guesthouse tardísimo. Fuimos los últimos. Bueno, eso fue algo que se repitió durante todo el viaje. Os recomiendo que antes de ir a Islandia, y una vez hayáis reservado los hoteles, miréis bien la hora límite de entrada. Muchos no tienen recepción 24 horas, así que, en teoría, tenéis que estar allí antes de las 20.00 horas. Si queréis llegar más tarde tenéis que avisar. Basta con que les enviéis un email el mismo día o un día antes o con que les llaméis por teléfono. A nosotros en alguno nos indicaron el número de nuestra habitación y nos dejaron la llave en la puerta, en otros esperaron hasta que llegásemos para hacer el check in.

La verdad es que ese día no tenía ganas de dormir, estaba muy feliz y solo quería saltar sobre la cama como una niña pequeña!!! Pero estaba tan cansada que al final me quedé frita.

Como podéis ver en las fotos ese día fui poniéndome y quitándome ropa según cambiaba el tiempo, jeje, es lo que tiene vestirse por capas, que da mucho juego.

¡Espero que os guste el post! ¡Besos y muchísimas gracias por vuestras visitas y comentarios!

13 thoughts on “Lost in… Iceland. Día 3

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