Lost in… Lisboa

lisboa travel trip

Hace unas semanas disfruté de un fin de semana largo en Lisboa con amigas. Fue un viaje muy especial y muy muy divertido. Un viaje redondo!! Si hasta Portugal ganó la Copa de Europa!!! Por fin pude pasar unos días de vacaciones con mi amiga Laura. Vive en Londres y siempre es difícil encontrar tiempo para estar juntas. Aunque tengo que confesar que siempre que puedo me escapo a Londres para estar con ella.

Fueron cuatro días en los que nos dio tiempo a (casi) todo: comer bacalao, callejear, darnos un chapuzón en la playa e ir al festival Nos Alive. Nos alojamos en el Barrio Alto en un apartamento muy chulo que reservé a través de Booking. Podéis verlo aquí. Por la noche, sus calles empedradas (y muy muy empinadas) se llenan de gente y de terrazas en las que cenar o tomar algo.

Por fin pude ver en directo el elevador de Santa Justa y, por supuesto, no nos cortamos con los pasteles de nata. Los mejores están en Manteigaria, al lado de la plaza de Luis Camoes, en Chiado. El local es fácil de encontrar, es muy pequeño y puedes ver en directo cómo preparan los pasteles. La verdad es que estaban realmente buenos. Me recomendaron visitar los quioscos de los parques de Lisboa. Uno de mis favoritos estaba justo en el mirador de San Pedro de Alcántara, con vistas de la ciudad y al lado del ascensor de Gloria. Es un buen sitio para tomar una sangría por la noche al fresco de los árboles.

Entre los bares y restaurantes que probamos en Lisboa, me quedo con The Decandente. El restaurante está en la entrada del hostel The Independente. Todo estaba riquísimo y el local no puede ser más bonito (podéis ver más fotos en su perfil de Instagram, @theindependentecollective). También con la terraza de Lost in, con vistas a la parte baja de la ciudad. No podía irme de Portugal sin comer bacalao y me encantó el que nos prepararon en el restaurante O Sinal Vermelho. Se toma con vino tinto del Alentejo.

Para refrescarnos un poco nos escapamos a la praia da Morena, en la Costa da Caparica, un sitio precioso que os recomiendo muchísimo. Allí comí picaña brasileña en el restaurante Borda d’auga, justo a la entrada de la playa. El sitio es ideal, con buena comida y, a pesar de que había mucha gente, es muy tranquilo.

En la maleta metí prendas muy cómodas: un par de bañadores, el vestido de crochet que os enseñé en el post de Arches y el vestido cruzado de Asos. Esta era mi primera vez en Lisboa y espero volver muy muy pronto!!! ¡Espero que os gusten las fotos! ¡Besos y muchísimas gracias por vuestras visitas y comentarios!

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