Mi peluquería ideal

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Si me dijesen ahora mismo que tengo la posibilidad de diseñar mi peluquería ideal lo haría con los ojos cerrados. En mi casa ya conocen mis problemas para encontrar una en la que realmente confíe y me sienta cómoda. Un lugar al que pueda ir, disfrutar de un momento de paz y salir con la tranquilidad de que mi pelo no va a acabar naranja. Y creo que lo más importante para que todo esto funcione es la persona. En más de una ocasión algún conocido del sector me preguntó si tenía en mi entorno un peluquero de confianza o en qué portal de empleo podrían encontrar al profesional adecuado. La búsqueda de la persona no es fácil, y es ahí donde está parte de la clave del éxito.

Moda y peluquería

Siempre pensé que el pelo y la moda tienen que ir de la mano. Y eso es lo que me gustaría encontrar en la peluquería de mis sueños: un lugar en el que sean capaz de reconocer el estilo de cada persona, sus gustos y las tendencias del momento. Se necesita un peluquero que tenga un poco de todo: la capacidad de escucharte, de entender qué es lo que necesitas y, sobre todo, de asesorarte. No sé si os sucedió alguna vez, pero a veces la magia ocurre: me encanta cuando entras en una peluquería y todo fluye, conectas con el estilista y te dejas llevar totalmente por sus consejos. Te transmite la confianza suficiente para disfrutar de un buen momento mientras esperas al resultado final ojeando una revista.

Y esa magia hace incluso que te emociones. Que esperes con ganas el momento final: cuando empiezan a secarte el pelo y sientes que todas las piezas encajan. Cuando te das cuenta de que han dado en el clavo, que han conectado perfectamente con tu estilo. Y ese día, cuando pones un pie fuera de la peluquería te sientes la mujer más guapa del mundo. El pelo huele bien cuando te lo agita al viento.

Hay melenas de película, como la de Neghin Mirsalehi, la envidia de Instagram. Aunque si hubo una melena que marcó mi vida fue la de Jennifer Aniston en “Friends”: ¿quién no soñó con el pelo de Rachel? Precisamente ayer vi una película en Netflix en el que todo giraba entorno al pelo y a la relación de clientes y peluqueros, y cómo un peinado puede cambiar tu vida.

El lugar

Para mí el peluquero y la peluquera son el 90% de un centro de belleza. Aunque reconozco que me dejo llevar también por lo que me entra por los ojos. Hay peluquerías en las que te entran ganas de quedarte a vivir. Todo está cuidado al detalle, desde los espejos de diseño hasta las tacitas en las que te sirven el café. Lugares en los que te dan ganas de hacerte un selfie, de compartirlo en tus redes y de invitar a todas tus amigas a que vayan allí.

Y lo más importante para que todo esto funcione es que la magia se vuelva a repetir la segunda vez que visitas la peluquería. Que consigan sorprenderte de la misma forma que lo hicieron la primera vez. Es ahí cuando consiguen ganarte casi para siempre.

Reconozco que todavía sigo buscando mi sitio ideal. Como veis en la foto del último viaje a Portugal, mi melena necesita unos pequeños mimos, alguien que la lleve por el buen camino. Así que si alguien está dispuesto a apadrinarla, ¡bienvenido sea!

Y para vosotros, ¿cuál sería vuestro centro para mimar el pelo? ¡Besos y muchas gracias por vuestras visitas y comentarios!

 

 

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